El estilo fotográfico es malo… A veces.

 

El estilo fotográfico es malo... A vecesUna de las cosas que más prematuramente buscamos los fotógrafos, o los que intentamos con más o menos fortuna honrar esta palabra, con todo lo que ello significa, es un estilo fotográfico. Un conjunto de características que nos definan y, al mismo tiempo, nos diferencien del resto de fotógrafos que nos rodean. Algo que haga nuestras fotos identificables como nuestras. Y es que, no en vano, según Ernst Hass : “el estilo fotográfico es la prolongación del carácter del fotógrafo”. De la misma manera que la obra de un escritor, o de un escultor, o de un pintor… La obra de cualquier creador habla del propio creador. Y el estilo de dicho creador habla de la personalidad del mismo. Y la fotografía no es una excepción .. Así que no es de extrañar que cualquier poseedor de una cámara, que se tome en serio la fotografía, irá a la búsqueda de un estilo propio…

Y ahí reside uno de los males de la fotografía actual. Podría decir, sin temor a exagerar, que uno de los muchos males… Pero como espero que este blog disfrute de una larga y saludable vida, nos centramos ahora en este y mas adelante ya hablaremos de esos otros males.

Decía, que la búsqueda de ese estilo es uno de los muchos males que afecta a la fotografía actual porque muchísima gente confunde el desarrollo de un discurso propio con la adopción de un discurso ajeno. Y lo que sería una investigación sobre las posibilidades narrativas y explicativas de su forma de crear imágenes se convierte en una asunción de cosas ya vistas. Bien es cierto que algunos consiguen trascender al estilo al que se han sumado y hacerlo avanzar “más allá”. Pero en este caso, en particular, lo que suele suceder es que este fotógrafo no ha asumido el estilo, sino que su propio camino de investigación ha convergido con un estilo existente… Pero solo temporalmente. Porque, como decía antes, en estos casos lo normal es que se supere el estilo y se continué avanzando hacia algo más personal y propio. Independientemente de que en la obra futura queden trazas de ese estilo con el que se ha convergido.

Esto, usualmente, tiene que ver con la necesidad de muchos de llegar cuanto antes al reconocimiento público… aunque ese “público” se limite a su lista de contactos de FB,Twitter500px o cualquier otra red social. Lícito es, sin duda, querer obtener el reconocimiento de tu obra. De hecho, no creo que nadie se embarque en el campo de la creación sin la esperanza de alcanzar la difusión necesaria para que su obra sea conocida y lo que se quiere contar con ella divulgado. Lo contrario es una pose que no casa, precisamente, con la inteligencia. La creación es comunicación. Si no se quiere comunicar es otra cosa.

Pero no nos desviemos. El estilo, per se, como cualquier otra cosa, no es malo. Pero si es que la creación de la obra se ate a ese estilo. Esto es limitante, constriñe las posibilidades de avance y progresión Y, desgraciadamente, se ve con demasiada frecuencia cómo muchos fotógrafos recorren el camino hasta su identificación con un determinado estilo y ahí se detienen. Empiezan a hacer “fotografía de salón”. Cada vez más depurada técnicamente. Tanto como falta de alma y de latido.

Personalmente prefiero que un autor fotográfico tenga rasgos de identidad más que estilo. Insisto, entendiendo el estilo como un conjunto de normas y/o características que delimitan una manera de hacer las cosas. Porque rasgos de identidad y estilo, según el enfoque podrían ser la misma cosa. Aunque, como veremos, no lo es.

Un creador no debería de dejar nunca de avanzar. Siempre tendría que estar buscando nuevas rendijas por las que se cuele una luz diferente que incorporar a su obra. Y eso no significa que sea un creador sin personalidad que asuma todo lo nuevo, solo por ser nuevo. En absoluto. Como decía antes un creador, a lo largo de su vida artística, intenta comunicar un mensaje. O un corpus ideológico artístico. Y eso siempre permanece. Eso son los rasgos de identidad a los que me refería antes. Dará igual que sean fotografías oscuras, frias e hiperdefinidas que boudoir en tonos cálidos En los dos casos y todos los que podrían estar en medio, habrá rasgos que nos remitirán al mismo autor. Trazas de su discurso artístico. Sus rasgos de identidad.

La búsqueda constante no hace referencia a la asunción de las modas en curso. Hace referencia a la búsqueda permanente de nuevas maneras expresivas que debería de hacer un autor para afinar, cada vez más, su discurso. De la misma manera que un culturista cambia de gimnasio para experimentar nuevas sensaciones, un fotógrafo se debe de atrever con modos expresivos nuevos. De la misma manera que Picaso tuvo sus fases y sus épocas. Aunque en todas había un “núcleo duro” del mensaje que se mantenía. El fotógrafo debería de recorrer el mismo camino.

Investigar recursos estilísticos nuevos, consideraciones técnicas inéditas para él, procesados distintos… De todo ello, de los aciertos y los errores, se abandonarán estos últimos y de los primeros se destilarán, como si fuera una fruta, las gotas que incorporaremos a nuestros rasgos de identidad fotográficos.

Y todo esto, al final de nuestro camino, habrá conseguido que, foto a foto, lo que hayamos querido expresar con nuestras imágenes lo haya sido, cada vez, con más claridad e intensidad.

 

 

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